La Canción Criolla puertorriqueña como eslabón entre la Danza-canción y el bolero puertorriqueño: Anotaciones para su estudio

Vol. 6, núm. 1, 2018

Por: Noel Allende Goitía

Este ensayo es el inicio de un estudio sobre la «canción criolla» como un género musical puertorriqueño poco estudiado en los estudios musicales puertorriqueños.[1]En los estudios sobre música y construcción de un discurso de identidad nacional en Puerto Rico durante la década del 1930, me percato de que, dicha década, “cuaja” una ideología muy bien articulada sobre qué es y no es autóctono. Antes de crear sus más icónicas composiciones, Rafael Hernández Marín, era compositor de criollas. La evidencia documental no solo apunta a una riqueza en la producción de criollas, sino que, también, a una popularidad de la misma. Por lo tanto, a este momento, mi hipótesis de trabajo con la criolla puertorriqueña se fundamenta en la muy probable genealogía musical que es evidente en la danza Alondras en el bosque, y cómo las mismas técnicas aparecen en las criollas “Madre mía” de Pedro Marcano, y “Mi patria tiembla” (1928) de Rafael Hernández Marín. Esta ponencia ensaya unas preguntas iniciales y unas respuestas tentativas y provisionales que apuntan a la necesidad de una revisión de la presente historiografía sobre géneros puertorriqueños descalificados como marca de identidad que, sin embargo, han seguido ejerciendo una fuerza formativa en la creación musical insular.

 

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